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Es una pregunta que solemos hacernos muchas veces ante una incomodidad o problema hogareño. Como siempre digo, no tiene una respuesta única, depende de lo que cada uno entienda por orden y, en realidad, podríamos decir que es posible parafrasearla preguntándonos: ¿está mi casa lo “suficientemente” ordenada para que vivir en ella sea un placer?

Hoy quiero proponerles un ejercicio que busca obtener una valoración a conciencia a partir de analizar cuatro aspectos característicos del orden/desorden de una casa.

Este ejercicio requiere de una total honestidad con nosotros mismos, mostrándonos sin reservas los eventuales desajustes que podamos identificar a la hora de “autoevaluarnos”.

Queda prohibido “esconderse” detrás de respuestas que no reflejen “tu” realidad y recomiendo que antes de contestar tomes unos minutos para evaluar tus respuestas.

La puntuación varía de 1 a 5 y se explica en cada pregunta.

 

Ahora sí, es momento de comenzar:

 

1-Visitas inesperadas: Sábado a la tarde, estás muy tranquila/o en casa, cuando de repente te llama una amiga de Buenos Aires, de tu época de facultad, que está de vacaciones en Tandil y te propone pasar a saludarte…

¿Son pequeños o nulos los ajustes que tenés que hacer o “salís corriendo” a ordenar/guardar cosas debajo de la alfombra para sentirte y hacer sentir cómoda a tu visita, sin tener que disculparte por el desorden de la casa?

Una  verdadera prueba de fuego para saber si tu casa está ordenada es recordar qué pasa usualmente cuando llega alguien de manera inesperada o tenés que improvisar una comida de un momento a otro…

Evaluamos con 1 (poco ordenado) si tenemos que ordenar la mayoría de las veces en el último momento a los ponchazos y con 5 (orden adecuado) si tu casa está en condiciones y se adapta a recibir visitas sin aviso. Repasar mentalmente tus últimas experiencias es clave para poder tomar conciencia y accionar frente a ello.

Podés hacer una valoración intermedia con 2, 3 ó 4 si sólo te pasa “a veces”.

Reflexión: “Somos nosotros los visitantes permanentes y protagonistas de nuestra casa”.

 

2- La búsqueda del tesoro: A diario encontrar las llaves de tu casa o del auto se convierte en un verdadero desafío para salir de casa. Y es que hace tiempo estás por comprar ese llavero que se cuelga en la pared pero no encontraste aún algo que te encante, por consiguiente las llaves no tienen un lugar definido… entonces “se pierden”.

¿Cuán simple te resulta acceder a cosas que usás frecuentemente y cuántas cosas no tienen un lugar asignado?

¿Te cuesta mucho en general encontrar lo que buscás o encontrás muchas veces cosas que ya habías olvidado que tenías? Son muchas preguntas, pero todas remiten a pensar si hemos definido un lugar para nuestras cosas en la casa y si con nuestro accionar diario somos capaces de sostenerlo en el tiempo.

Nuevamente evaluamos con 1 la situación de múltiples y recurrentes dificultades para hallar lo que buscamos y con 5 si sentimos que todo está al alcance de nuestras manos y entre ellos, una valoración intermedia.

Reflexión: Encontrar las cosas justo a tiempo, en el momento en que las necesitamos, nos aporta un bienestar del que sólo nos hacemos conscientes cuando tenemos la posibilidad de “experimentarlo”.

 

3- “Guardar por las dudas”. Te compraste un jean negro para reemplazar ese que ya pasó a ser gris; las zapatillas deportivas te hacen doler porque ya tienen sus años y decidís renovarlas; te disponés a cambiar tu juego de vajilla porque el que tenés se fue rompiendo… La pregunta del millón es ¿qué haces con lo anterior?

¿Tenés objetos en tu casa que podrías decir “ya no son útiles” y que para otra persona sí podrían serlo? ¿Qué emoción te genera pensar en donarlos? ¿Son casualidades o podés identificar una forma de comportamiento o patrón personal muchas veces alimentado por el “valor sentimental” o el famoso “por las dudas lo necesite”?

Evaluaremos con 1 la tendencia muy natural a acumular y con 5 la actitud consciente de quedarte sólo con lo que necesitás y te es útil. Para situaciones  intermedias reservamos las calificaciones 2, 3 y 4.

Reflexión: En el acto de dar aquello que ya no usamos, a alguien que lo necesita y puede valorarlo muchísimo se produce una circulación o combustión de energía que activa emociones altamente beneficiosas para vivir una vida mucho más plena y consciente.

 

4- “La varita mágica”. Te propongo un ejercicio de visualización. Tenés la posibilidad de sobrevolar tu casa y con una varita mágica cambiar todas las cosas que observás y no te gustan. Organizar cada ambiente como vos querés, cambiar muebles de lugar, descartar cosas que ya no usás, en definitiva escuchar lo que te dice tu cabeza pero también tu corazón.

Muchas veces pensamos que esa situación ideal es muy difícil de conseguir y/o mantener, mi experiencia me dice que por el contrario, eso que somos capaces de imaginar y visualizar, una vez que lo llevamos a cabo, nos regala tiempo, alegría y belleza.

Evaluamos con 1 cuando el orden que visualizamos dista mucho del que tenemos y con 5 cuando hay correspondencia entre lo que visualizamos y lo que tenemos. Las calificaciones intermedias serán para desajustes mayores o menores.

Reflexión: Imaginar y diseñar como es “la casa de tus sueños” es para mí el paso más importante para construir con lo que tenés, la casa que querés.

 

Por último, sumamos las calificaciones de las 4 preguntas y obtenemos una valoración total que irá de 4 a 20.

Si tu puntaje es inferior a 10, implica que desde tu propia mirada, tenés una oportunidad importante de hacer del ámbito en que vivís un mejor lugar. Creo que vale la pena intentar un impulso de organización y orden que sume fluidez y armonía a tu vivir cotidiano.

Si tu evaluación es alta (mayor de 15 puntos), ante todo felicitaciones porque la forma en que habitás tus espacios está en consistencia con lo que deseas vivir. No dejes de abordar esas pequeñas oportunidades de mejora que visualizaste en el punto 4.

 

Tener tu casa ordenada es mucho más que tener la ropa prolijamente doblada, es disfrutarla y “enamorarte de ella” cada día un poco más.

Mejorar de manera contínua, con pequeñas cosas en lo cotidiano, convierte la organización en una filosofía de vida.

Los invito a hacer el ejercicio, serán unos 10 minutos y si gustan me comparten sus resultados por redes sociales, ¡me encantaría! (IG: @tucasatuempresa / FB: tucasatuempresa).

¿Se animan a saber cuán ordenada está su casa? ¡Vamos que los acompaño…!

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