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Sin dudas los encuentros y reuniones son un tema considerable en estos días.

Estamos en un momento atípico y difícil. La pandemia alteró y cambió en nosotros desde la forma de saludarnos hasta nuestra manera de socializar.

Al juntarnos a comer con nuestros seres queridos, desde luego con cuidados, para poder disfrutar, en el caso de que seamos nosotros los anfitriones, tenemos que saber cómo recibir a nuestros invitados, qué tener ya planificado, cómo organizarlo, cómo poner la mesa, y sobre todo qué previsiones tener.

A continuación les dejo mis cinco puntos a tener en cuenta a la hora de recibir en casa:

 

1) La lista de invitados

Es importante comenzar por el primer paso, saber a quiénes invitamos. Además, puede ser lo más complicado. En este sentido, es fundamental que los asistentes hagan un buen match, a fin de que puedan mantener conversaciones interesantes. Así, el ambiente será agradable. Sabemos muy bien que a veces si es la familia no se puede hacer mucho, pero estará en vos, el anfitrión, encontrar la manera de armonizar los sitios en la mesa; y que todo fluya correctamente. Finalmente, para ser un buen anfitrión, invitá con tiempo, no lo hagas en la misma semana del evento. Ya que esto da a entender que no tuviste en cuenta al invitado hasta último momento.

 

2) Lugar, temperatura, música, aromas

El éxito de cualquier buen anfitrión radica principalmente en estos puntos. Seguramente harán que los invitados puedan disfrutar mucho más. Que no se mueran de frío o de calor. Una temperatura adecuada hace que los invitados estén cómodos.

Además, es importante tener en cuenta los gustos musicales de tus invitados y de ser posible, armar una lista con antelación.

Cada hogar claramente tiene su aroma, quizás la noche que recibes a tus invitados buscas que haya un olor no muy invasivo, pero sí agradable. Porque eso no sólo da sensación de limpieza, sino también de armonía.

 

3) El menú

Elegir bien lo que se va a comer es importante, tener en cuenta los gustos y requerimientos de los invitados.

Sorprendelos con una elección que demuestre que le dedicaste tiempo, no sólo a elaborarlo sino también en pensarlo. Es una excelente forma de agasajarlos.

 

4) La mesa

Recordemos que lo mejor es recibir a los invitados un rato antes del horario en el que se servirá la cena. Siempre recibimos en persona en la puerta a cada invitado y los ayudamos a reconocer el lugar para que se sientan cómodos. Por ejemplo, que ingresen al living de nuestra casa (donde los esperamos con un aperitivo) hasta que todos los invitados lleguen es un buen comienzo.

Por otra parte, el comedor será siempre el punto central de encuentro. La mesa se debe armar completa, además esto evitará que tengamos que levantarnos en búsqueda de cosas que necesiten los invitados.

Revisar con anticipación el mantel y las servilletas, preferentemente todo blanco sin manchas ni roturas. Un mantel blanco siempre quedará bien y nos va a permitir combinar la vajilla más libremente.

Es importante pensar en un centro de mesa, las flores naturales quedan hermosas, también pueden ser ramas rústicas.

Procurá una mesa de apoyo donde puedas tener, bebidas, hielo, pinzas, aderezos, servilletas extras, o cualquier cosa necesaria para la comida.

Recordá que como anfitrión debés ausentarte de la mesa lo menos posible. En definitiva, no es de estilo dejar a tus invitados para ir a lavar platos o acomodar la cocina; eso lo podés hacer cuando se hayan retirado.

Una vez finalizada la cena, podés pasar a otro sector de la casa para disfrutar de algunos dulces, café o bebidas en un ambiente más distendido.

 

5) ¿Hay que llevar algo?

Al momento de las confirmaciones debemos ser muy claros respecto a si queremos o no que nuestros invitados traigan algo.

Si deseamos que sí lo hagan, es clave dar indicaciones de cantidad y especificar qué. Lo ideal sería que el anfitrión se ocupe de comprar todo, eso hará que nadie lleve cosas por compromiso e incluso cosas que no hacen un buen match con tu menú.

 

Una última reflexión:

“Invitar a alguien es hacerse cargo de su felicidad todo el tiempo que permanezca bajo nuestro techo”.

Ser anfitrión es un privilegio y una responsabilidad, planificar y organizar el encuentro es clave para que todos puedan disfrutar sin imprevistos o contratiempos.

 

 

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